30 junio, 2010

burka

Tengo una nueva adicción: leer los comentarios de los periódicos. Bueno, de El País; reconozco que para los otros no tengo estómago. Y me ha sorprendido cómo hay más gente loca de la que pensamos, pero también cómo hay gente más cuerda de la que pensamos.
El tema que más polémica ha generado últimamente -con el permiso de los chorrocientos mil comentarios sobre el final de Perdidos en los que me enteré de media serie- ha sido la
PROHIBICIÓN DEL BURKA.
Así con mayúsuculas porque para hablar de este tema hay que hacer una advertencia -tipo título de película de serie B- para que unos y otros ya vayan preparando las manos para echárselas a la cabeza. No es un tema sencillo, pero lo cierto es que nosotros los simples mortales lo complicamos hasta límites inimaginables. Hoy publica un artículo El País titulado "Cambiaré el 'burka' por gorra y gafas de sol". Mucho que decir, pero como una imagen vale supuestamente más que mil palabras, veamos primero la foto.

© El País

Lo primero: ya era hora de que se enteraran de que ESTO es un burka, y de que ni el niqab (que dejar ver los ojos) ni el hiyab (que sólo cubre el pelo) son burkas. (Una periodista argumentaba el otro día en una discusión-foro con un musulmán que le recriminó por ello "Sí, es que los periodistas lo llamamos burka a todo". No chata, eso que lo haga el carnicero tiene un pase, los periodistas NO)..
Lo segundo. En mi opinión, ya es hora de que nos demos cuenta de que respetar una cultura no es acatar lo que diga una cultura. Personalmente, no me creo que lo de cubrirse la cara sea "casi siempre" una elección de la mujer, como dicen algunos: habrá casos, pero más casos habrá de chicas que lo llevan como imposición y de otras que lo llevan porque no han sido educadas de otra manera (como a mi abuela, que la educaron para que le recogiera el plato a su marido después de comer).
A mí me gustaría saber qué piensa esta mujer, porque aunque la entrevistan en el artículo, el que habla es el marido, porque ella no habla el idioma. No lo habla después de nueve años vivendo en el país, adonde llegó siendo menor para casarse con este buen señor que dice que ella lleva el burka "para estar más cerca de Dios". Gracias a los comentarios de musulmanes en el foro me he enterado de que el Corán no dice nada de cubrir a la mujer, de que todo es un invento a raíz de una interpretación; como por ejemplo -y se lo robo a uno de los internautas- la campaña del Vaticano contra el preservativo, sobre el que Jesús no creo que dijera mucho.
O sea, que no es más que el invento de unos radicales. Que, además, no se ajusta a nuestra sociedad, en la que las mujeres han luchado durante décadas para obtener derechos recogidos en nuestras leyes y DE OBLIGADO CUMPLIMIENTO. Cuando se atenta contra la dignidad de un menor, los servicios sociales intervienen. Cuando se atenta contra la libertad de una mujer, si la mujer no está asustada, los servicios sociales intervienen. Muestran esto y nos quedamos tan panchos, pero si mostraran la entrevista de un ecuatoriano súper cristiano hablando por su mujer y diciendo que ésta está de acuerdo con que le pegue una torta cada vez que se le quema el pollo porque eso le enseña a no hacerlo más, ¿qué pensamos?
Ya no sólo la indumentaria, sino que también la vida de esta mujer, es un atentado sobre los derechos humanos. Y no creo que se deba tolerar en ningún país que presuma de cumplir los derechos humanos. Esto no quiere decir tampoco que tengamos que ir a adoctrinar o a invadir los países donde lo hacen por tradición: aquí es dnde todo se vuelve gris, donde no es tan fácil posicionarse sin caer el tópicos de un lado o de otro. Pero aquí, en España, sí a la prohibición del burka. Por muchos fecos que queden sueltos y por mucho que no pueda argumentarlo hasta el final sin darme cuenta de que la opinión contraria también tiene buenas razones.
Para terminar, recordar a todo el mundo que, aunque es idiota caer en la alianza de civilizaciones "porque sí" ("todos los musulmanes son buenos porque son diferentes y los respetamos y todo está bien porque es su culutra y los cristianos éramos peores"); igual de idiotas son las generalizaciones. Y para ilustrar, aquí os dejo un comentario de Shakir, musulmán, que no apoya el burka, pero tampoco los ataques indiscriminados a todo lo musulmán:
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    Shakir ( http://Shakir ) - 30-06-2010 - 14:04:13h

    x TESA, ¿Y ti quién te ha dicho que no lo denunciamos? ¿Quién te ha dicho que no tenemos tensiones en nuestros países a punto de estallar como polvorines precisamente por eso, porque una parte de la sociedad seguimos un Islam moderado frente a los radicales? ¿Te suena Argelia en los 90? ¿Te suena Líbano? ¿Te suena sunnitas versus chiitas? ¿Te suena que Marruecos ha sido declarado un país de paganos a los que es lícito matar por un "Imán de Egipto?¿Te suenan "Los Hermanos" musulmanes? El que no salga en las noticias o en el periódico no significa que no existe..Entre nosotros hay una lucha silenciosa y contínua que a nadie le interesa. Pero si te dignas a poner una parabólica y orientarla a cualquier satélite donde podrás ver más allá canales de países árabes, veras la realidad que existe, y que va más allá de noticias scadas de contexto e interesadas. Por otro lado si conocieras el Islam, sabrías que no existe jerarquía Eclesiastica, cada uno es directo con Dios sin intermediarios, .. es por eso que no hay una estructura fija a la cual atacar ni pedir cuentas, no confundas los términos. TODOS los días protestamos y peleamos entre los nuestros, pero NADIE ni ningún periódico ha venido a mi casa a entrevistarme a mi y a mi mujer de 1 año menos que yo, MUSULMANA, sin velo ni historias, Licenciada y trabajadora, NADIE...¿porqué? porque no vendemos, y como nosotros muchos.

30 mayo, 2010

puntos de vista

Hoy he improvisado un ránking de mis ciudades favoritas. Barcelona, Londres, Dublín y Sarajevo (no necesariamente en ese orden).
Ayer llegamos a Dublín. Es la segunda vez que vengo en poco más de un año y la tercera en mi vida, y el enamoramiento inicial ha pasado a ser un amor maduro, consciente de que no es la novia más guapa, ni la más divertida, ni la más cariñosa que se puede tener, pero sí la más carismártica. Diez años después de mi flechazo con esta ciudad aún no sé explicar qué es lo que me gusta tanto de ella. El amor es ciego, no como la estatua de la justicia del castillo de Dublín, que no tiene ninguna venda tapándole los ojos, la da la espalda a la ciudad y porta una balanza desequilibrada.
Con los años me he vuelto más atenta a los detalles y es por eso que esta ha sido la primera vez que he descubierto los agujeros de bala en la GPO (la General Post Office o oficina central de correos) y en la estatua de O'Connell. Casi un siglo llevan allí, desde que unos cuantos locos decidieron rebelarse contra el ejército británico, que los superaba en diez mil a uno, en el Levantamiento de Pascua de 1916. Unos locos que ni siquiera tenían el apoyo del pueblo irlandés, más propenso a mantener el statu quo y no complicarse demasiado la existencia, pero cuyas conciencias se acabaron removiendo tras la liquidación, sin juicio, de los rebeldes.
Mirando los agujeros de bala de la GPO me he acordado de los agujeros de metralla en Sarajevo y los edificios bombardeados de Belgrado y me he preguntado por qué un agujero en una pared puede provocar sentimientos tan diferentes. Admiración en Dublín, horror en Sarajevo, rabia en Belgrado. No tengo, en realidad, ninguna respuesta convincente. La meditaré estos días paseando junto al río Liffey, pero puede que todo quede en una reflexión retórica. Aunque la historia siempre estará ahí, y cada uno que la juzgue a su manera.

25 mayo, 2010

tonterías: cosas que me llaman la atención de edimburgo

Que tenga más cuestas que Jaén. Me duelen las piernas siempre.
Que no se pueda limpiar la piedra negra porque la humedad está por dentro (y al mismo tiempo, que no se pudra)
Que sea IMPOSIBLE cenar fuera después de las 10 de la noche. Esto parece el típico tópico de quejarse porque en los países anglosajones se cena pronto, pero en cualquier otro lugar, al menos en cualquier otro con tropecientos mil turistas al año, hay algún bareto abierto para comer a esas horas.
Que Michael sea el único tío guapo que he visto en siete meses. NI UNO!
Que los escoceses sean más abiertos que los ingleses pero los escoceses estirados sean mucho más estirados que los ingleses estirados.
Que los turistas sepan hasta el detalle más insignificante de la ciudad pero no tengan ni idea de que no pueden perderse Dean Village.
Que en invierno sólo echen sal a la carretera cuando esté nevado: los peatones que se zurzan.
Que las luces de la calle estén semiapagadas por la noche. Aunque dicho esto, ¿para qué hace falta una bombilla de 400 kilovatios cada 10 centímetros en todas las calles y callejones de todos los pueblos de España?
Que haya turistas que se presentan a hacer un tour a las 21.30 con las calles nevadas y a menos diez grados.
Que me haya puesto la minifalda este fin de semana.
Que sea feliz cien por cien (descontando el 14% de IVA que suponen las apariciones de Miss Doña)

(Esto no es un post, es mi vuelta al blog con un no-post de tonterías para que no me regañéis más. A partir de ahora pondré más cosas, aunque ya lo he dicho muchas veces: cuanto más feliz una vida, más aburrida. Bendito aburrimiento)

16 marzo, 2010

una canción me trajo hasta aquí

Hoy me salvó de mi pozo de pensamientos un correo de publicidad de Warner Music, que me dio la mejor noticia del día. ¡Nuevo disco de Jorge Drexler!
Y no un nuevo disco cualquiera. Aún no he sido capaz de escuchar completo "Amar la trama" porque vuelvo una y otra vez a las canciones que ya he escuchado y he conseguido cargar desde su página de Internet. Hace ya creo que cuatro años de su último albúm de estudio, "12 segundos de oscuridad", que aunque me gustó porque soy una incondicional, dejaba un amargo sabor de boca... Ya pensaba que se le habían acabado las canciones de amor a Drexler, y ha llegado ahora con una orquesta y temas como "Tres mil millones de latidos": Hay gente que es de un lugar/no es mi caso/yo sólo estoy aquí de paso. O "La trama y el desenlace", pura filosofía de vida: Dos paseantes distraídos/ han conseguido que el reloj de la arena de la pena pare/ que se desvelase/ y así seguir el rumbo que el viento trace.
Ir por ahí sin esperar que algo pase. Amar la trama más que el desenlace. Porque "Los destinos finales están sobrevalorados. Planificando el futuro se pierde el durante", como dice el uruguayo en una mini-entrevista que publica El Mundo hoy, en el que también asegura que uno no elige de quién se enamora pero sí puede elegir de quién no enamorarse, algo con lo que estoy completamente de acuerdo.
Mientras escribo me sigue salvando el día Drexler con "Los transeúntes".
Me podría quedar a vivir en sus canciones. En ese optimismo que se nota que le cuesta sacar. Porque los mejores optimistas quizás sean aquellos que una vez al mes o cinco veces al año lo ven todo del negro más negro. Pero ya lo decía Drexler, que no es la luz lo que importa en verdad, sino los doce segundos de oscuridad. Importa porque cuando vuelve a brillar la luz, le sirve de guía al barco.
Me voy a seguir salvando el día, de pronto feliz a pesar de lo nublado que ha estado hasta ahora. Una canción me ha traído hasta aquí.

24 febrero, 2010

la catedral de santa maría

Esta tarde iba al cine a ver Invictus, pero por alguna razón, y a pesar de los dos grados de temperatura, cuando estaba en la calle me ha apetecido más ver qué hay al final de Shandwick Place, una gran avenida que hay al lado de mi casa. La verdad es que aún no lo sé, porque cuando iba por la mitad me he metido por un callejón y me he dirigido hacia los dos picos de una iglesia que sobresalían por encima de los edificios y que no había advertido hasta ahora.
Es la catedral de Santa María, y yo ni siquiera sabía que existía. A los turistas les enseñamos la de San Giles, que está en pleno centro, en mitad de la Royal Mile. Pero Santa María -Saint Mary, de a Iglesia Episcopaliana anglicana- es mucho más bonita. Hoy, en plena noche y sin ninguna iluminación ni paseantes alrededor, era una gran mole negra que se alzaba justo hasta las nubes, porque la niebla no dejaba ver el final del pico más alto de encima del crucero. Al principio me ha sorprendido que fuera una simple iglesia, y no he sabido lo que era hasta que en una puerta escondida en el lateral he leído una inscipción que decía: "Por favor, entren a la catedral por el acceso principal en la calle equis" (he intentado quedarme con el nombre pero se me ha olvidado). La entrada principal en la calle equis está totalmente cubierta de andamios y en una calle convenientemente iluminada y por donde pasan los coches, pero yo me he paseado por los jardines que hay a un lado, embarrados y con el césped sin cuidar. Me ha parecido escuchar un órgano, pero cuando me he acercado ya no se oía nada. Y he pensado que las catedrales no tienen sentido, pero son bonitas, y aún más cuando las tienes un momento para ti sola. Me he acordado de la italiana torre de Pisa, que a casi todo el mundo le decepciona pero que a nosotras nos encantó porque la vimos solas, de madrugada. Hoy he tenido las vidrieras, los picachos rematados por flores de lis y la torre del crucero, anormalmente ancha para los estándares de la Europa continental, para mí sola durante unos minutos.
Luego me he sentado en un banco mojado por la lluvia que hoy ha vuelto a Escocia -quizás para quedarse toda la primavera-, y mientras me fumaba un cigarro, escuchando la alarma de un coche en la lejanía y el débil sonido del órgano que volvía a tocar, me he dado cuenta de una cosa sobre mí misma. Porque cuando hoy salí de casa para ir al cine de repente sentí un tremendo vacío, y he descubierto porque es: porque vivo mi vida como si fuera una bañera. La lleno de cosas y, por alguna razón en la que no me he parado ni quiero parame a pensar, cuando está hasta arriba, le quito el tapón. Y sigo viviendo mi vida hasta que se queda totalmente vacía, y vuelta a empezar. La verdad es que en el último mes ni he escrito nada ni tenía ganas de hacerlo por eso, porque se estaba escapando por el desagüe lo último que quedaba de este verano, del viaje que parecía que me había cambiado para siempre pero que ahora se revelaban, quizás, como unas simples vacaciones. Sentada en ese banco, sin sentir el frío a pesar de tener las manos y la cara congeladas, he pensado que no es ningún drama, que lo único que tengo que hacer es empezar a llenar la bañera de nuevo a partir de mañana. Cuando me alejaba de Santa María, he pasado por al lado de un banco dedicado -en esta ciudad la gente paga para dedicarle bancos de la calle a sus familiares fallecidos- "a Marjorie Gay, que amaba Edimburgo".
Luego, andando por las casas señoriales del West End, un barrio adinerado pero con muy pocas farolas, me he dado cuenta de que en realidad, esta vez no he dejado que todo lo vivido se escape. Sigue ahí. Pero ahora también hay más hueco para nuevos días llenos de cosas, y eso es bueno. Y de hecho, aunque haya pasado los últimos tiempos malgastando la mayoría de mi tiempo, sí que he echado un par de cosas a la bañera.
Tengo ganas de ver la catedral de Santa María a la luz del día.