Lo más adecuado sería decir "cerrado por trabajo", pero me parece mucho morro por ahora llamar trabajo a lo que hago, aunque luego insista en que sí lo es ante ciertas personas que se empeñan en intentar hacerme ver, aunque sea por las buenas, que lo que hago es vivir del cuento. Yo lo llamaría, de momento, ocupación.
Esta noche, hace más o menos una hora, he empezado a escribir mi libro. Me prometí que no lo empezaría hasta tener encauzados varios reportajes en noviembre, pero a estas alturas no me voy a poner a cumplir promesas. Así que sí, he empezado una noche de verano en octubre con el viaje entre Estambul y Skopje, porque ya no me podía aguantar.
Cada escritor, o para poder incluirme yo en el grupo, cada persona que escribe, experimenta cosas distintas en el proceso. Lo mío comienza con la "pereza", o sea, el típico no tengo ganas mañana empiezo que disimula muy mal que me cago de miedo de empezar y que no me salga. Y luego empiezo, como todo, de pronto y sin avisar, y me entra "agobio" y "prisa" por acabar, lo que también disimula muy mal que me cago de miedo de haber empezado y no saber seguir. Si me sale un churro lo quiero ver ya. Y todavía más si me sale algo decente, que confío en que así sea.
Así que de momento, hasta luego a transoceánica. A los cuatro que os pasáis por aquí, quedamos el 1 de enero de 2010 (o1o12o1o, parece un código binario con defecto genético) para el clásico balance del año, que es lo que más me gusta escribir: yo, como Ramón García.
(O, a lo mejor, no cumplo tampoco esta promesa y vuelvo antes o después)
Hasta luego!
15 octubre, 2009
09 octubre, 2009
humo sueco
"¿Será Obama el primero que se gana el Nobel años después de conseguirlo?"
(Obama, Nobel de la Paz. Luis Tejero http://www.elmundo.es/elmundo/2009/10/09/internacional/1255078949.html visto el 9/10/2009 a las 20.00)
Sí, está lo de Afganistán, lo de Irak, Guantánamo. Luego están Irán y Corea, que parece que nos llevamos regular. Está lo de hacerse el longui con toda el África negra o con los Balcanes, que quedaron tan bien solucionados por el tito Bill. Pero, dejando de lado cualquier argumento filosófico, sociológico, político, económico o de cualquier otra ciencia; ateniéndonos sólo al racionalismo más puro, ¿qué magníficos logros se pueden hacer por la paz en sólo ocho meses y medio para merecerse el Nobel? Veamos lo que dicen los suecos:
- "For his extraordinary efforts to strengthen international diplomacy and cooperation between peoples" (Por sus extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre pueblos). Esto sale bien en grande. Sí, diplomático es. No se niega a reunirse con nadie. Ni siquiera a hacerse una foto con Berlusconi.
- "The Committee has attached special importance to Obama's vision of and work for a world without nuclear weapons" (El comité ha otorgado especial importancia a la visión de Obama y su trabajo por un mundo sin armas nucleares). Sí hombre, acordémonos del día que se puso delante del tanque para frenar un bombardeo nuclear. Ah, ¿que eso era un chino y fue en los 60? Contesto "no" en el test especialmente diseñado para la ocasión en la página de la Fundación Nobel, que pregunta "¿Conocías los esfuerzo de Obama para crear un mundo libre de armas nucleares?"
- "Obama has as President created a new climate in international politics" (Obama ha creado como Presidente -con mayúsuculas- un nuevo clima en política internacional) ¿Parcialmente nubado o con leves chubascos y marejadilla?
- "Thanks to Obama's initiative, the USA is now playing a more constructive role in meeting the great climatic challenges the world is confronting" (Gracias a la iniciativa de Obama, los EEUU están jugando ahora un papel más constructivo en los grandes desafíos climáticos a los que el mundo se está enfrentando). ¡Cucha, que han firmado Kioto! Ah, ¿no? Obamaman y el desafío climático! Suena como una serie de súper heroes. Lo próximo, su propio personaje de Marvel.
- "Only very rarely has a person to the same extent as Obama captured the world's attention and given its people hope for a better future" (Sólo muy de vez en cuando ha habido alguna persona que capte la atención del mundo y dado esperanza a sus pueblos por un futuro mejor como Obama). Claro, lo mismico es inventarse un eslógan pegadizo y poner al negro de los Black Eyed Peas a cantarlo que morir como Luther King o llevarse media vida en la cárcel como Mandela.
- "His diplomacy is founded in the concept that those who are to lead the world must do so on the basis of values and attitudes that are shared by the majority of the world's population" (Su diplomacia está basada en el concepto de que aquellos que lideran el mundo deben hacerlo sobre la base de valores y actitudes que sean compartidas por la mayoría de la población mundial). Teniendo en cuenta que dentro de la "mayoría de la población mundial" sólo entra Occidente y los enclaves globalizados, no es muy distinto de lo que decía su predecesor, el hombre de Cromagnon con un gen defectuoso.
Un montón de humo, pero qué iban a decir si no. Si es que el hombre ni siquiera tiene un documental así molón como el de Al Gore. "Le damos el premio a Obama por no ser Bush, porque su relaciones públicas se está poniendo ya muy cansina, y porque así este año lo vamos a petar con la ceremonia, que va a tener más audiencia que la final de Gran Hermano 11".
Si en ocho meses y medio, su único logro ha sido llegar a ser presidente siendo negro y que le queda muy bien el traje de chaqueta, o merecerse más el Nobel que Henry Kissinger -al que Garzón quiso enchironar por violaciones de derechos humanos- o Simon Peres -sí, el judío chungo- pues que lo digan, con dos cojones suecos. Ahora, que responda a la pregunta del principio, que trabajo tiene.
Obama y sus retos por la paz (Reuters) http://www.cnnexpansion.com/actualidad/2009/10/09/obama-y-las-zonas-de-conflicto
(Obama, Nobel de la Paz. Luis Tejero http://www.elmundo.es/elmundo/2009/10/09/internacional/1255078949.html visto el 9/10/2009 a las 20.00)
Sí, está lo de Afganistán, lo de Irak, Guantánamo. Luego están Irán y Corea, que parece que nos llevamos regular. Está lo de hacerse el longui con toda el África negra o con los Balcanes, que quedaron tan bien solucionados por el tito Bill. Pero, dejando de lado cualquier argumento filosófico, sociológico, político, económico o de cualquier otra ciencia; ateniéndonos sólo al racionalismo más puro, ¿qué magníficos logros se pueden hacer por la paz en sólo ocho meses y medio para merecerse el Nobel? Veamos lo que dicen los suecos:
- "For his extraordinary efforts to strengthen international diplomacy and cooperation between peoples" (Por sus extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre pueblos). Esto sale bien en grande. Sí, diplomático es. No se niega a reunirse con nadie. Ni siquiera a hacerse una foto con Berlusconi.
- "The Committee has attached special importance to Obama's vision of and work for a world without nuclear weapons" (El comité ha otorgado especial importancia a la visión de Obama y su trabajo por un mundo sin armas nucleares). Sí hombre, acordémonos del día que se puso delante del tanque para frenar un bombardeo nuclear. Ah, ¿que eso era un chino y fue en los 60? Contesto "no" en el test especialmente diseñado para la ocasión en la página de la Fundación Nobel, que pregunta "¿Conocías los esfuerzo de Obama para crear un mundo libre de armas nucleares?"
- "Obama has as President created a new climate in international politics" (Obama ha creado como Presidente -con mayúsuculas- un nuevo clima en política internacional) ¿Parcialmente nubado o con leves chubascos y marejadilla?
- "Thanks to Obama's initiative, the USA is now playing a more constructive role in meeting the great climatic challenges the world is confronting" (Gracias a la iniciativa de Obama, los EEUU están jugando ahora un papel más constructivo en los grandes desafíos climáticos a los que el mundo se está enfrentando). ¡Cucha, que han firmado Kioto! Ah, ¿no? Obamaman y el desafío climático! Suena como una serie de súper heroes. Lo próximo, su propio personaje de Marvel.
- "Only very rarely has a person to the same extent as Obama captured the world's attention and given its people hope for a better future" (Sólo muy de vez en cuando ha habido alguna persona que capte la atención del mundo y dado esperanza a sus pueblos por un futuro mejor como Obama). Claro, lo mismico es inventarse un eslógan pegadizo y poner al negro de los Black Eyed Peas a cantarlo que morir como Luther King o llevarse media vida en la cárcel como Mandela.
- "His diplomacy is founded in the concept that those who are to lead the world must do so on the basis of values and attitudes that are shared by the majority of the world's population" (Su diplomacia está basada en el concepto de que aquellos que lideran el mundo deben hacerlo sobre la base de valores y actitudes que sean compartidas por la mayoría de la población mundial). Teniendo en cuenta que dentro de la "mayoría de la población mundial" sólo entra Occidente y los enclaves globalizados, no es muy distinto de lo que decía su predecesor, el hombre de Cromagnon con un gen defectuoso.
Un montón de humo, pero qué iban a decir si no. Si es que el hombre ni siquiera tiene un documental así molón como el de Al Gore. "Le damos el premio a Obama por no ser Bush, porque su relaciones públicas se está poniendo ya muy cansina, y porque así este año lo vamos a petar con la ceremonia, que va a tener más audiencia que la final de Gran Hermano 11".
Si en ocho meses y medio, su único logro ha sido llegar a ser presidente siendo negro y que le queda muy bien el traje de chaqueta, o merecerse más el Nobel que Henry Kissinger -al que Garzón quiso enchironar por violaciones de derechos humanos- o Simon Peres -sí, el judío chungo- pues que lo digan, con dos cojones suecos. Ahora, que responda a la pregunta del principio, que trabajo tiene.
Obama y sus retos por la paz (Reuters) http://www.cnnexpansion.com/actualidad/2009/10/09/obama-y-las-zonas-de-conflicto
07 octubre, 2009
insomnio
Desde Prnjavor -y eso ya fue el mes pasado-, le tomé una manía horrible a Podgorica que se me pasó en un día, en parte gracias a los 14 chupitos de tequila que me tomé con Sandra, una holandesa, y Rade, un serbiobosnio. Volví a Sarajevo tras un viaje de dos días por la costa montenegrina y Mostar, ciudad custodiada por españoles y en cuyo honor hay una "España Trg" -Plaza de España- justo en medio del bulevar que separa(ba) la parte musulmana de la parte croata y donde aún parece que la guerra fue ayer.

Y sin ánimo de aburrir con más enumeraciones, hice mi primera visita al hospital tras un ataque masivo de chinches; me indigné con perodistas carroñeros en un cementerio de 8.000 tumbas -la famosa Srebrenica, donde también me indigné de que hubiera una tienda de souvenirs-; y al final me dediqué sólo a pasar tiempo con mis amigas, antes de echar las 24 horas de viaje en tren, autobús y avión que me dejaron de vuelta en el residencial Hacienda II, en el que no vivo desde hace siete años. Eso a grandes rasgos y mal contado, pero a estas alturas ya todos sabemos que me estoy guardando las anécdotas más jugosas para mi libro, porque sino luego me hacéis en la presentación como al entrañable Paco Umbral y yo tengo muy poquita mala leche para defenderme y decir que vengo a hablar de mi libro, ¡joder!.
Así que, por una vez y sin que sirva de precedentes, no voy a sacar ninguna conclusión de mi viaje. Aunque tenga que ver menos con la excusividad que con la dificultad de sacar otra conclusión que no sea decir que ha sido la mejor experiencia de mi vida. Quizás otro día.
Ahora, pues claro, tengo insomnio, pero no nos vamos a sorprender a estas alturas. Ya sabemos que soy adicta y a la vez fóbica a los cambios y a las nuevas vidas, aunque hay momentos que este vértigo lo regalaba, usado y todo. Lo bueno -y lo vertiginoso- es la cantidad de planes. Comprar libretas. Feria. Reportajes. Tournée por los periódicos. Pensar cómo escribo mi libro. Escribir una página. Intentar aprender serbio. Borrar una página. Marruecos, y con suerte una mirada al desierto. Escribir otra página. Berrinche a la séptima vez que borre la misma página y escribirla otra vez. Londres y punkis en Candem. Soñar. El futuro. Tiene un color bonito el futuro.
Y sin ánimo de aburrir con más enumeraciones, hice mi primera visita al hospital tras un ataque masivo de chinches; me indigné con perodistas carroñeros en un cementerio de 8.000 tumbas -la famosa Srebrenica, donde también me indigné de que hubiera una tienda de souvenirs-; y al final me dediqué sólo a pasar tiempo con mis amigas, antes de echar las 24 horas de viaje en tren, autobús y avión que me dejaron de vuelta en el residencial Hacienda II, en el que no vivo desde hace siete años. Eso a grandes rasgos y mal contado, pero a estas alturas ya todos sabemos que me estoy guardando las anécdotas más jugosas para mi libro, porque sino luego me hacéis en la presentación como al entrañable Paco Umbral y yo tengo muy poquita mala leche para defenderme y decir que vengo a hablar de mi libro, ¡joder!.
Así que, por una vez y sin que sirva de precedentes, no voy a sacar ninguna conclusión de mi viaje. Aunque tenga que ver menos con la excusividad que con la dificultad de sacar otra conclusión que no sea decir que ha sido la mejor experiencia de mi vida. Quizás otro día.
Ahora, pues claro, tengo insomnio, pero no nos vamos a sorprender a estas alturas. Ya sabemos que soy adicta y a la vez fóbica a los cambios y a las nuevas vidas, aunque hay momentos que este vértigo lo regalaba, usado y todo. Lo bueno -y lo vertiginoso- es la cantidad de planes. Comprar libretas. Feria. Reportajes. Tournée por los periódicos. Pensar cómo escribo mi libro. Escribir una página. Intentar aprender serbio. Borrar una página. Marruecos, y con suerte una mirada al desierto. Escribir otra página. Berrinche a la séptima vez que borre la misma página y escribirla otra vez. Londres y punkis en Candem. Soñar. El futuro. Tiene un color bonito el futuro.
16 septiembre, 2009
reflexiones en un café de podgorica
Aparte de las típicas excusas de estar cansada o ocupada o sin internet, la verdad es que a veces simplemente me cuesta escribir.
Podría hablar ahora, por ejemplo, de Belgrado, famosa en el círculo mochilero por su ambiente y por las locas fiestas que yo, desde luego, no encontré. Un día jugó la selección serbia de fútbol contra Francia, salí a la calle esperando hordas de hooligans para tener una historia curiosa que contar, y lo más que encontré fue alguna mirada de reojo en el bar donde vimos el partido (miradas comprensibles si te oyen hablar en inglés y lo haces con un americano y encima es negro, que por aquí es tan común como en España ir en pijama por la calle). Lo más interesante de Belgrado fue Ljiljiana (nota: las jotas son íes), que tiene 55 años pero aparenta 65 y echa de menos Yugoslavia mucho más de lo que admite. Ha aprendido por su cuenta ocho idiomas y me sabe que España significa "tierra de conejos" y que Dolores Ibárruri escribió un libro sobre los serbios que puedo consultar en la Biblioteca Nacional. Echa de menos la época en la que escuchaba los Beatles cada lunes en Radio Luxemburgo y fingía que tocaba la guitarra con el palo de una escoba.
También he de decir que por primera vez no miré sólo a las tías buenas y que es cierta la leyenda de que los serbios son los más guapos de la región (sin pasarse).
En Novi Sad, una ciudad con edificios pintados de colores pastel, había una equilibrista haciendo ejercicios delante de la iglesia católica que preside la plaza central, algo curioso si se tiene en cuenta que está en Serbia, mayoritariamente ortodoxa; por mucho que en esa región estén muy mezclados con los húngaros. Allí conocí a una chica que quiere que la gente no use bolsas de plástico y que se traten unos a otros como seres humanos, y por primera vez en mi vida conocí a alguien que va a VIAJAR a Jaén!
Luego vinieron Jelena y sus cuadros de bañeras rojas en Prnjavor. Prnjavor lo ha cambiado todo. En este pueblo de 15.000 habitantes, en la parte serbia de Bosnia -la República Srpska-, todo fue de pronto como el café turco: las experiencias, las conversaciones y las reflexiones han empezado a posarse en el fondo. Ahora sólo queda esperar a que acabe el proceso y que se enfríe un poco y beberlo, para después quizás leer el futuro.
Un futuro que me empeño en cubrir con una cortina de color rosa: siempre habrá negros y grises detrás, pero si siempre se pueden mirar las cosas de otra manera, ¿por qué no hacerlo?
Podría hablar ahora, por ejemplo, de Belgrado, famosa en el círculo mochilero por su ambiente y por las locas fiestas que yo, desde luego, no encontré. Un día jugó la selección serbia de fútbol contra Francia, salí a la calle esperando hordas de hooligans para tener una historia curiosa que contar, y lo más que encontré fue alguna mirada de reojo en el bar donde vimos el partido (miradas comprensibles si te oyen hablar en inglés y lo haces con un americano y encima es negro, que por aquí es tan común como en España ir en pijama por la calle). Lo más interesante de Belgrado fue Ljiljiana (nota: las jotas son íes), que tiene 55 años pero aparenta 65 y echa de menos Yugoslavia mucho más de lo que admite. Ha aprendido por su cuenta ocho idiomas y me sabe que España significa "tierra de conejos" y que Dolores Ibárruri escribió un libro sobre los serbios que puedo consultar en la Biblioteca Nacional. Echa de menos la época en la que escuchaba los Beatles cada lunes en Radio Luxemburgo y fingía que tocaba la guitarra con el palo de una escoba.
También he de decir que por primera vez no miré sólo a las tías buenas y que es cierta la leyenda de que los serbios son los más guapos de la región (sin pasarse).
En Novi Sad, una ciudad con edificios pintados de colores pastel, había una equilibrista haciendo ejercicios delante de la iglesia católica que preside la plaza central, algo curioso si se tiene en cuenta que está en Serbia, mayoritariamente ortodoxa; por mucho que en esa región estén muy mezclados con los húngaros. Allí conocí a una chica que quiere que la gente no use bolsas de plástico y que se traten unos a otros como seres humanos, y por primera vez en mi vida conocí a alguien que va a VIAJAR a Jaén!
Luego vinieron Jelena y sus cuadros de bañeras rojas en Prnjavor. Prnjavor lo ha cambiado todo. En este pueblo de 15.000 habitantes, en la parte serbia de Bosnia -la República Srpska-, todo fue de pronto como el café turco: las experiencias, las conversaciones y las reflexiones han empezado a posarse en el fondo. Ahora sólo queda esperar a que acabe el proceso y que se enfríe un poco y beberlo, para después quizás leer el futuro.
Un futuro que me empeño en cubrir con una cortina de color rosa: siempre habrá negros y grises detrás, pero si siempre se pueden mirar las cosas de otra manera, ¿por qué no hacerlo?
06 septiembre, 2009
llegó septiembre
Y al fin llegó septiembre y el otoño, afortunadamente acompañada. Hoy le dije a Angie hasta pronto a gritos en la estación de autobuses porque tenía que pagar para entrar en los andenes, después de diez días en los que
nos encontramos dos horas tarde en Udine después de que se rompiera la machina y una caminata por a carretera mientras yo tomaba café en el McDonalds,
salimos a una discoteca de Ljubljana en el último piso de un bloque, que se llamaba evidentemente Top y donde nos tomamos un chupito de tequila por cuatro euros,
desayunamos burek de queso a las cinco la mañana,
subimos a la fortaleza para luego no pagar los dos euros de la torre y aprendimos a decir "Nisem noseča" -"no estoy embarazada" en esloveno-
entrevistamos en un centro okupa a un hombre al que le robaron media vida por no tener documentos,
viajamos en el compartimento del tren con un hombre al que yo miré mal en la estación porque estaba haciendo fotos en nuestra dirección y luego resultó ser español, muy simpático y ex secretario de Estado,
cenamos una vez más la ensalada Amor del Nocturno en Zagreb,
comimos en mi jardín favorito donde un día me sentí muy feliz,
pasamos una noche en un tren-tartana de la tía tere donde una se quedó catacroker y a otra no durmió en ocho horas,
paseamos por el Festival de las Abejas y comimos en el pabellón de los Juegos Olímpicos de Invierno del 84,
hicimos una frustrada fiesta del tinte que al final nos terminó enmarronando -"que yo nunca he hecho nada malo! que yo nunca me he drogao!",
recorrimos los 20 metros que se conservan del túnel utilizado para abastecer Sarajevo durante el sitio de los noventa (el más largo de la historia moderna del que hemos decidido aprender más),
aguantamos las lágrimas mientras una kosovar asentada en Bosnia nos contaba como vivió la guerra, con un trozo de metralla que encontró en su tejado sobre la mesa,
dormimos en una sala de espera para niños de la estación de Belgrado, con dibujos de los Aristogatos y Dumbo,
nos pusimos chorreando en la fortaleza mientras mirábamos la confluencia del Danubio y del Sava y nos enfadamos con unos serbios que odiaban Sarajevo,
recorrimos un millón de veces la calle peatonal y acabamos todas las noches en el barrio bohemio, donde no va nadie desde la época bohemia,
vimos los relevos con los que cada año las Juvetudes Comunistas felicitaban a Tito por su cumpleaños,
nos reímos con una pandilla de abuelos bailando un baile tradicional mientras muchos otros miraban y otros jugaban al ajedrez
y sobre todo no nos quedó claro: ¿¿¿tenemos el pelo morado, rojo o rosa???
Twin sorelini en la confluencia de los ríos Sava y Danubio (Belgrado, Serbia)
GRACIAS POR TODO!!!
nos encontramos dos horas tarde en Udine después de que se rompiera la machina y una caminata por a carretera mientras yo tomaba café en el McDonalds,
salimos a una discoteca de Ljubljana en el último piso de un bloque, que se llamaba evidentemente Top y donde nos tomamos un chupito de tequila por cuatro euros,
desayunamos burek de queso a las cinco la mañana,
subimos a la fortaleza para luego no pagar los dos euros de la torre y aprendimos a decir "Nisem noseča" -"no estoy embarazada" en esloveno-
entrevistamos en un centro okupa a un hombre al que le robaron media vida por no tener documentos,
viajamos en el compartimento del tren con un hombre al que yo miré mal en la estación porque estaba haciendo fotos en nuestra dirección y luego resultó ser español, muy simpático y ex secretario de Estado,
cenamos una vez más la ensalada Amor del Nocturno en Zagreb,
comimos en mi jardín favorito donde un día me sentí muy feliz,
pasamos una noche en un tren-tartana de la tía tere donde una se quedó catacroker y a otra no durmió en ocho horas,
paseamos por el Festival de las Abejas y comimos en el pabellón de los Juegos Olímpicos de Invierno del 84,
hicimos una frustrada fiesta del tinte que al final nos terminó enmarronando -"que yo nunca he hecho nada malo! que yo nunca me he drogao!",
recorrimos los 20 metros que se conservan del túnel utilizado para abastecer Sarajevo durante el sitio de los noventa (el más largo de la historia moderna del que hemos decidido aprender más),
aguantamos las lágrimas mientras una kosovar asentada en Bosnia nos contaba como vivió la guerra, con un trozo de metralla que encontró en su tejado sobre la mesa,
dormimos en una sala de espera para niños de la estación de Belgrado, con dibujos de los Aristogatos y Dumbo,
nos pusimos chorreando en la fortaleza mientras mirábamos la confluencia del Danubio y del Sava y nos enfadamos con unos serbios que odiaban Sarajevo,
recorrimos un millón de veces la calle peatonal y acabamos todas las noches en el barrio bohemio, donde no va nadie desde la época bohemia,
vimos los relevos con los que cada año las Juvetudes Comunistas felicitaban a Tito por su cumpleaños,
nos reímos con una pandilla de abuelos bailando un baile tradicional mientras muchos otros miraban y otros jugaban al ajedrez
y sobre todo no nos quedó claro: ¿¿¿tenemos el pelo morado, rojo o rosa???
GRACIAS POR TODO!!!
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