"Hoy, que es el primer día de diciembre, es decir, de la cuenta atrás, he descubierto una nueva modalidad de vértigo. Al fondo de la escalera veo una vida nueva que empiezo con ilusión, pero también con miedo y también con pena. Me asomo desde arriba -o desde abajo- y no soy yo la que me paralizo, sino que son el tiempo y el espacio los que se detienen."
Esto lo escribió la abajo firmante el 1 de diciembre de 2007, con más miedo que ilusión ante la aventura y mucho temor a reconocerlo.
Hoy comienza una nueva cuenta atrás, sin incertidumbres ni dudas ni miedos. Quizás será la falta de seguridad de lo que va a pasar la que anula mi inseguridad congénita, o tal vez es que, en contra de mis deseos, he acabado creciendo.
Esta vez sólo llevaré cosas buenas en la mochila (como un hombrecillo que da palmas), así que me podré asomar desde la torre más alta.
¡Hacia adelante, siempre hacia adelante!
27 mayo, 2009
21 mayo, 2009
nescafé


En las películas americanas sobre las guerras mundiales, el soldado siempre pasa meses, o años, escondido en una trinchera mientras abraza la última carta que le había llegado de su novia, de sus padres o de la panadera del pueblo. Y el tío volvía y, curiosamente, se acordaba de la cara de todo el mundo.
Hoy he decidido borrarme del Tuenti y del Facebook, algo que llevaba tiempo pensando en hacer, porque me ha traído más disgustos que alegrías. Normal. Antes cada uno enseñaba a cada persona la faceta de su vida que le daba la gana, ahora todo está expuesto, casi sin criterio de selección (porque, no nos engañemos, aceptamos a todo el mundo, excepto a los típicos calentorros que te mandan petición de amigo acompañada de "Eres muy guapa!" o "Quiero conocerte!". Y algunos a ésos los aceptan también). Total, que al final un tío con el que apenas hablé dos veces en la carrera acaba viendo mis fotos en bikini, y yo acabo cotilleando los comentarios que le ponen en el tablón a la presentadora de La Banda del Sur. Y viendo cosas que antes pasaban en el ámbito privado y que ahora veo yo y todo el mundo (que además para eso se escriben muchas cosas en estos sitios, para que lo vea yo y todo el mundo).
No es por ponerme en plan "vivíamos mejor sin móviles cuando no nos podían localizar a todas horas", porque es cierto que los adelantos tecnológicos nos facilitan el trabajo (¿cómo mandaría yo las convocatorias sin Internet?) y la vida en general (muchas relaciones a distancia sobreviven gracias a estos inventos). Lo malo es la duda que me ha asaltado esta mañana, cuando he decidido que ya no quería ver más las cosas que la gente cuelga para que las vea yo y todo el mundo o porque no tiene nada mejor que hacer: que voy a perder el contacto con muchos amigos. Y es una pena. Es una pena que ya, a fuerza de tenerlo todo instantáneo desde que somos enanos, hayamos perdido la paciencia y la capacidad de esforzarse para mantener a la gente en nuestras vidas. Todo es instantáneo, desde el café al colacao pasando por los te quieros.
La verdad es que no voy a volver a la carta perfumada ni a enviar mechones de mi pelo, para qué nos vamos a engañar. Pero yo elijo mantener a mi gente de otra manera, aunque tenga que esperar a que se metan en su correo y saquen cinco minutos para contestar. Y tragarme el rato delante del ordenador de quien sea para que me enseñe las fotos de su último viaje, parándose a explicarme cada pose. Esperarme a que silbe la cafetera y coger los grumitos del colacao con la cuchara. Lo siento por los que ya no podrán ver mis fantásticas fotos en bikini, pero ya he pagado un precio muy alto por tener la oportunidad de meter las narices donde no me llaman.
Y la verdad es que vivíamos mejor sin móviles cuando no nos podían localizar a todas horas.
10 mayo, 2009
primavera en edimburgo
En Edimburgo hay muchas clases de lluvia, como en la película de Forrest Gump: una lluvia fina, una lluvia intermitente, una lluvia que cae de lado, una lluvia que te cala, una lluvia que no te moja demasiado...y una lluvia tras la que salen dos arco iris. A pesar de todo, los días nublados no son días grises.
Hay una estatua a un perro que estuvo catorce años custodiando la tumba de su amo, antiguo guarda del cementerio. Hay historias de fantasmas y espíritus y una ciudad de varios pisos bajo tierra, donde vivían la mayoría de las 89.934 personas que murieron en la gran epidemia de peste que dejó la población reducida a 60 edim-burgueses.
Hay hombres con kilt y, supuestamente, nada debajo (sólo el viento que no deja de soplar, sobre todo en la calle de detrás del castillo). Y una roca, la Piedra del Destino, que fue robada por los ingleses y luego recuperada por unos estudiantes, y que llegó al castillo con una banda de gaiteros tocando la música de Misión imposible.
Está el colegio que inspiró a Hogwarts desde una cafetería con mil elefantes y un museo de escritores con ventanas que distorsionan las vistas.
El primero de muchos otros viajes en tropa, en los que demostrar que somos de una tribu especial.
30 abril, 2009
música... ¡y a bailar!
Sergi, el ganador de Fama. Gran momento televisivo. Gran momento para los que llevaban (llevábamos) cinco meses viendo el concurso. Y, sobre todo, un ejemplo clarísimo de que la televisión no es sólo entretenimiento. De hecho, la televisión ya no es ni información, ni formación, ni entretenimiento, sino el escenario de una batalla por el tiempo: quien consiga mantener más gente pegada a la pantalla durante más minutos, se gana un bonito anuncio de Ariel con un hombre haciendo la colada y todo.
Las finales de Fama han sido un bodrio inaguantable de más de seis horas (eso sí, repartidas en dos días, seguramente para evitar la posible responsabilidad civil si alguien muriera de aburrimiento) con el único objetivo de intentar maquillar las cuentas de Cuatro. Simplemente una parte de la campaña iniciada con ese anuncio de colorines tan bonito que intenta disuadirnos de comprar leche del Día o del Lidl porque "las marcas nos hacen ser lo que somos". ¡Las marcas nos hacen ser lo que somos! ¿Para qué tantos tratados de filosofía, para qué tanto ser o no ser, si lo que nos define es si compramos galletas Príncipe o Oreo rellenas, que recordemos, no fabrican para otras marcas?
No seamos ingenuos: esto así desde que las Mamachichos se bañaban en el jacuzzi (que entonces aún se llamaba piscina con burbujas) con Jesús Gil. Pero antes, al menos, el espectador se entretenía con los escotes y los tangas y el purista tenía algo contra lo que despotricar. Ayer ni hubo baile, ni hubo escote, ni hubo telebasura, ni hubo nada; sólo un indisimulado deseo de alargar lo más posible el cotarro para justificar la pasta que le costaría al anunciante de turno meterse en la pausa estratégica que hubiera justo antes de anunciar al ganador.
En fin, al menos ya sé lo que soy: no soy nada. No me hace falta leer a Nietzsche, me basta con mirar mi despensa sin marcas. Menos mal, porque la verdad es que Nietzsche es un coñazo.
21 abril, 2009
mi música es tu voz
Ando algo desconectada porque hoy en día de lo único que se puede disertar y discenir por aquí es el inesperado (?) cambio (?) del Gobierno andaluz, y mi madre, que es una madre de las de antes aunque se ponga minifalda, me decía que con la comida no se juega.
Así que pasemos a nuestro minuto musical.
Así que pasemos a nuestro minuto musical.
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