19 febrero, 2008
rezando a blogger
Bueno, estos días no están siendo precisamente los mejores y mi blog ha decidido desconfigurarse, así que hasta que no consiga volver a enderezarlo no tengo tiempo para escribir post porque empleo todo mi tiempo libre en arreglar el blog, ahora que he terminado de ver las dos temporadas de Heroes en una semana. Le rezaré a San Blogger todas las noches a ver si ocurre un milagro, y mientras seguiré dando la tabarra a la gente del foro de ayuda, que está intentando ayudarme. De todas formas, no hay mucho que contar, ya digo que están siendo días difíciles. Volveré con nuevo diseño y fuerzas renovadas, o al menos con un sitio para seguir escribiendo.
13 febrero, 2008
historia viva

Sigo con mi lista de viejunos célebres con los que alucino. Hoy he conocido en persona al autor de esta fotografía, el suizo René Burri. Una persona que ha visto desfilar delante de su cámara casi todos los acontecimientos importantes del siglo XX. Ha estado en Vietnam, en Cuba, en la China comunista, en la Alemania de la posguerra, en la Latinoamérica profunda...Lo ha visto todo. Ha conocido a Le Corbusier, a María Callas y a Picasso. Después de recorrer la retrospectiva de toda su obra que se muestra en Buenos Aires, he tenido la oportunidad de hacerle tres preguntas y hablar con él durante un minuto, un gran logro ya que había bastantes periodistas por ahí pululando. Pero me he acercado y con la excusa de que me firmara el catálogo -que también lo he conseguido de gratis y es la hostia- he conseguido que me hable en su inglés con acento suizo, y la verdad es que me ha impresionado mucho. Me ha dicho que en su vida ha visto que el ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor, y que ha visto muchas cosas malas, pero que aún así se queda con las cosas buenas. Que el hombre es capaz de cambiar el mundo. Impresionante.
Iba a decir que ya estoy buena de mi gripe estomacal y que he hecho un reportaje sobre juguetes sexuales, pero eso lo dejo para otro post que me da cosa con el Che fumando ahí arriba.
10 febrero, 2008
virus
No hay nada nuevo bajo el sol de Buenos Aires; de hecho no hay ni sol porque está haciendo un verano rarísimo, un día te asas de calor y al siguiente estás con sudadera. Llevo cuatro días prácticamente encerrada en casa porque tengo un virus estomacal y no puedo comer, y como estoy debilucha pues además me he resfriado. Y tengo que escribir una columna para el número 100 de La Voz de Linares y no sé de qué, porque ahora mismo entre virus, nublos y caseras con mucho morro lo veo todo muy negro. Ea, allá fue un post de tarde de domingo autodestructiva. Que viva España.
07 febrero, 2008
julian barnes
El tipo que está en medio de la foto, que además de viejuno es feo y encima es inglés y de Oxford, es mi escritor favorito desde ayer. Se llama Julian Barnes, ayer participó en un diálogo en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) y la verdad es que no he leído nigún libro suyo. A diferencia de mi gran amigo y mi gran enemiga los becarios sevillanos de los editores no tengo mucha experiencia periodística con escritores, pero Barnes me sorprendió muchísimo. Y lo más importante, me hizo reír, cosa poco usual en actos de este tipo. Lo que más me gustó fue que dejó por los suelos a los dos pedantorros -escritores argentinos- que se encargaban de hacerle las preguntas, y que eran de ese tipo de gente que se tira diez minutos haciendo una pregunta para demostrar lo listísimos que son y dicen "yo" un mínimo de diez veces por frase. Uno le manifestó la perplejitud que produjo en él la casualidad de que en un libro suyo aborde el tema del fracaso de la misma manera que lo hace Borges en su cuento de los cartógrafos (el de los cartógrafos que hicieron un mapa del mismo tamaño del reino). "Qué casualidad que trate en 370 páginas lo que Borges trató en 16 líneas", le dijo, y el tío ceporro es tan ceporro y tan pedante que se creía que lo estaba halagando. Barnes, muy irónico y muy flemático -lo de flemático lo digo porque siempre va unido al carácter inglés, pero no sé qué es exactamente-, le explicó que ya le pasó otra vez cuando un lector le dijo que Huxley ya había tratado la reflexión que él hizo sobre si la manera de decir "te quiero" en distintos idiomas implica una manera diferente de querer. Pero que esperaba que le recibieran mejor en Buenos Aires, a lo que todos nos reímos y la mujer cincuentona pija de la fila de atrás, que iba con sus amigas pijas pero que habían tenido una charla muy interesante antes de comenzar el acto, dijo en voz no muy baja "Toma ya, se la ha devuelto!". Barnes también dijo que él no sabe si lo que escribe son novelas o son ensayos, que él simplemente se sienta a escribir y no se para a pensar en el nombre que le pondrán los críticos a lo que haga. El pedantorro del otro lado intentó colarle otra pedantería, una supuesta crítica a Sartre a través de un personaje de uno de sus cuentos que le escribía desde un geriátrico a Barnes y que, igual que el protagonista de "La náusea", había empezado a leerse toda la literatura universal por orden alfabético. "Me encanta que me hagas esa pregunta", dijo Barnes. Guardó silencio durante un segundo, durante el cual el pedantorro se sintió en la cresta de la ola y la polla con cebolla, y luego dijo: "La verdad es que sí que existió una mujer que me mandaba cartas desde un geriátrico y que había llegado a mis obras porque se empezó a leer los libros de la biblioteca por orden alfabético". O sea, que ni Sartre ni pollas en vinagre. Ojalá haya muchos más Barnes para acabar con los intelectualoides y antes que ellos los intelectualoides estúpidos. Me quedo con la primera frase del nuevo libro de Barnes, que se lanzará en marzo y que seguramente compraré: "No creo en Dios, pero lo echo de menos".
04 febrero, 2008
feliz año nuevo!
Sí chicos, he venido hasta el país del tango para acabar haciendo un reportaje del Año Nuevo Chino! La verdad es que ha estado muy curioso, fueraparte de que la comida era absolutamente vomitiva -probamos una brocheta de carne indefinida (rata?perro?) y un rollito refrito con aceite reusado y vuelto a reusar- y de que los chinos en sí eran un poco bordes cuando íbamos cámara en mano a q nos hablaran. Eso sí, al final hemos encontrado a una taiwanesa, Ana, y un chino, Pablo, muy simpáticos que nos han explicado todo, lo que estaría muy bien para el reportaje si no se me hubiera olvidado enceder el micro... Lo que veis en la foto es el dragón rojo, cuya danza se hace para traer prosperidad, y que recorre todo el barrio chino -dos calles, esto no es NY ni Londres- entrando en los comercios para traerles fortuna.
Un poco de cultura general: entramos en el año 4.074 del calendario lunar, del horóscopo Rata, o sea de casi todos los que leéis esto, que nacisteis en 1984. La Rata es el primer horóscopo chino, y su historia la han contado desde un escenario un chino argentinizado y una piva rubia más pava q mi abuela disfrazada como de gogó austriaca y que no pintaba nada allí. Resulta que el dios supremo organizó una carrera entre los animales para darles un año a cada uno según el orden en que llegaran a la meta, para lo que había que cruzar un río. La rata se asoció así de colega con el gato y con la vaca, "porque todos sabemos que las vacas nadan" -cita del chinorri- y ambos se subieron encima para cruzar el río. Pero cuando iban a llegar, la rata, que simboliza las astucia y la inteligencia, tiró al gato al agua y llegó la primera. No sé que hizo la vaca, la verdad, pero esta historia según el chinorri explica la razón de la enemistad entre gatos y ratas -no tiene ná que ver con que los primeros se zampen a las segundas, es todo resquemor histórico-.
Hay un montón de fotos en mi espacio, donde también podréis ver los carnavales de San Telmo, mi barrio. Hay un escenario con una "murga", lo que sería una chirigota -por cierto, cómo echo de menos mis carnavales de Cádiz, ay- , pero no cantan así irónico sino canciones que por el tonillo recuerdan un poco King África, mientras debajo varias decenas de personas de todas las edades, vestidas de colores y lentejuelas, bailan como si se estuvieran descoyuntando. Es curioso y habría estado bien si no fuera porque los canis pequeñajos iban con sprays así como de nieve artificial y su divertimento era enchufártelo directamente a dos centímetros del oído o del ojo sin avisar. Yo me cagué en la madre de todos ellos, menos mal que a ninguno le dio por llamarla. Esta noche oímos a los murgueros desde casa, y no nos van a dejar dormir!
Y otra cosa, q se me ha olvidado contarla y la sé desde hace una semana, el 15 de marzo voy a cubrir un concierto de Bob Dylan! Sí, es cierto, no me las voy a dar de guay, me sé cuatro canciones suyas, pero moriros de envidia de que voy a ver a una leyenda de la música! Naniero niero like a rolling stone...
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